Viaje...
El fotógrafo viaja con el ojo en el visor. En ese cuadro limitado, él entra en otra dimensión. Al desplazar algunos centímetros su cabeza, el subjecto; paisaje, personaje, espacio, objeto, se transforma con la luz. Llevado por su intuición, en otro lugar, al paroxismo de su emoción, él capta el reflejo de su paisaje interior.