Paisaje minero
La fotografía fija las apariencias para retrasar el borrado final cuando terminemos en esta vida. Sabemos que las imágenes, aunque se trate de momentos precarios, nos van a sobrevivir por lo menos algún tiempo. Intento irrisorio y por eso mismo sin duda necesaria.
La fotografía nos seduce también porque parece organizar la confusión de lo real, estructurar la dureza mineral de lo visible e incluso la transparencia del aire. Paradójicamente, el fragmento nos vuelve al todo, a una globalidad de los orígenes de la cual tememos estar separados. (.)
Yannick Vigouroux
extracto del texto de la publicación en 1998 por el C P I F - Pontault-Combault